El futuro del deporte se juega en Madrid

20 Abr El futuro del deporte se juega en Madrid

El futuro del deporte se juega en Madrid

Tecnología para fanáticos del fútbol

En el Global Sport Innovation Center (GSIC), el único centro de innovación de Microsoft enfocado al mundo del deporte, 35 ‘start up’ desarrollan las próximas innovaciones que revolucionarán la industria.

El futuro de la industria del deporte se juega en la madrileña calle Goya. En el número 90, mimetizado con la fachada del Palacio de los Deportes, donde el Estudiantes y el Real Madrid disputan sus partidos, se encuentra el Global Sport Innovation Center (GSIC), uno de los más de cien centros de innovación que Microsoft tiene repartidos por todo el mundo. Con una salvedad, es el único enfocado al desarrollo tecnológico del deporte y diseñado a imagen y semejanza de un clúster. “Nuestro estatus legal es el de una organización sin ánimo de lucro, y lo que hacemos es reunir a todos los elementos de la cadena de valor del deporte para que se conozcan, exploren sinergias y encuentren oportunidades de negocio”, explican desde el GSIC.

INCUBADORA

El centro, distribuido en tres plantas, cuenta con un showroom abierto al público donde se pueden ver las últimas innovaciones en material deportivo: plantillas inteligentes que te avisan cuando llega el momento de cambiarlas, televisiones desechables para seguir encuentros deportivos en directo, gafas de realidad virtual, férulas a medida fabricadas con impresoras 3D, etc. Todo desarrollado por start up del sector que, gracias al programa BizSpark de Microsoft, pueden servirse de la tecnología de la compañía fundada por Bill Gates durante tres años de forma completamente gratuita. Las otras dos alturas están dedicadas exclusivamente a los socios y en ellas se pueden organizar eventos, presentaciones de productos y ruedas de prensa. Todo a coste cero.

El GSIC, en Madrid, es el único centro de innovación deportiva que tiene Microsoft en el mundo

El centro abrió sus puertas en mayo del año pasado, con una inversión inicial de 17 millones de euros de capital privado, y entre sus objetivos está incubar a 50 start up y apoyar a otras 200 en 5 años. “El centro tiene el compromiso de apoyar a los emprendedores. No siempre lo que el emprendedor necesita son inversiones, a veces lo más importante para él es acceder al mercado y tener la oportunidad de dar a conocer su producto”, afirma Iris Córdoba, general manager del GSIC.

Para ello cuenta con una importante red de partners en la que conviven desde grandes empresas, como Orange o LG, hasta pymes y emprendedores. “Hay un total de 90 socios repartidos de forma equilibrada entre grandes corporaciones, pequeñas y medianas empresas y start up“, apunta Córdoba. Por el momento, son 35 las jóvenes empresas que están trabajando en el GSIC. Su origen es tan diverso como la tecnología que desarrollan. Polonia, Israel, Holanda, México, España, Italia, Reino Unido, Suiza… La única frontera es la innovación.

MICROSOFT SPORTS

Y es que pese a la enorme resonancia que tiene todo lo relacionado con el deporte, apenas existen un puñado de centros en el mundo enfocados a potenciar la innovación de un industria que mueve 632.000 millones de euros al año. Uno de ellos es de Microsoft, que instaló su división mundial de deportes en Madrid hace dos años.

“En comparación con la banca u otras industrias, la explotación del negocio del deporte está todavía demasiado verde”

Entre sus principales socios está el Real Madrid, con el que alcanzó un acuerdo de colaboración en 2014, aunque como confiesa Jesús Serrano, director tecnológico de Microsof Sports, el grueso de sus clientes son internacionales. “Yo vivo en el aeropuerto. Sólo unos pocos de nuestros clientes están en España, el resto están repartidos por el mundo. Trabajamos con 60 clientes en 15 países y en siete deportes diferentes”, señala.

Uno de los más potentes es la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL). “Todos los equipos disponen de nuestros dispositivos Surface para estudiar las jugadas, lo que permite grabarlas en tiempo real y corregir sobre la marcha lo que se ha hecho mal”, explica Serrano.

Enriquecer la experiencia de los aficionados y mejorar la gestión de los clubes deportivos son algunos de los objetivos que persigue Microsoft con esta división. “En comparación con la banca u otras industrias, la explotación del negocio del deporte está todavía demasiado verde”, concluye Serrano.

Las ‘start up’ que revolucionarán el deporte

  • VIUING. Esta start up catalana busca reinventar la forma de disfrutar de los espectáculos deportivos con sus televisiones desechables. Unas pequeñas cajas de cartón, con un reproductor incorporado y seis horas de autonomía, que ofrecen la imagen de todas las cámaras que están siguiendo el evento. Todo para evitar tener que volver la cabeza para ver la repetición de la jugada en el palco. Por el momento, la empresa ya lo ha probado con éxito en el Gran Premio Movistar de Aragón, donde se agotaron los 2.500 dispositivos a la venta.
  • EXOVITE. La start up quiere desterrar las escayolas de la medicina. Su sistema de inmovilización y rehabilitación de lesiones óseas y musculares, a partir de tecnología de impresión en tres dimensiones y desarrollo de software móvil reduce el tiempo de recuperación, gracias a un sistema de electroestimulación que evita la pérdida de masa muscular. Además, permite que el facultativo pueda monitorizar la evolución del paciente de forma remota. La firma ha despertado el interés de fondos nacionales y extranjeros.
  • NEUROATHOME. El futuro de la rehabilitación física está en la gamificación. En Neuroathome explotan la jugabilidad de las nuevas generaciones de consolas para ayudar a los pacientes con lesiones físicas y cognitivas. A través de Kinect, el dispositivo de control de gestos de Microsoft para la Xbox, la empresa propone distintos ejercicios personalizables, con apariencia de videojuegos, que el paciente puede realizar desde su propia casa. En la sesión quedan registrados aspectos como la tarea realizada, la dificultad o la duración.
  • BYNSE. La jardinería del siglo XXI se controla desde el ordenador. Esto es precisamente lo que hacen desde Bynse, una start up que permite a los productores agrícolas controlar desde el móvil el estado de sus cultivos y que está triunfando en el mundo del fútbol. Gracias a unas pequeñas estaciones meteorológicas y una red de sensores repartidos por el campo, los jardineros saben siempre qué zonas regar y cuáles necesitan más luz. Espanyol, Hércules, Real Betis, Almería, Córdoba y Lleida ya trabajan con este sistema.