La ‘otra’ nube llega al campo: Cuidar cada planta y árbol de forma única

06 Jul La ‘otra’ nube llega al campo: Cuidar cada planta y árbol de forma única

hol2La solución de la madrileña Bynse integra sensores, ‘hardware’ propio y analítica de datos para que las grandes compañías puedan predecir el riesgo a sufrir una plaga o la producción agrícola diaria en un período máximo de seis meses

El sector agrícola es, sin duda, uno de los que más sufrirá las consecuencias del cambio climático. Y es que vive directamente de la Tierra. Por eso, también es uno de los que más conciencia está tomando para ser parte de su solución, o al menos intento de, mitigación. Optimizar el riego y su consecuente reducción de agua así como abordar un uso más concienciado de pesticidas varios ya es posible a través de la sensorización de los campos y la introducción del big data como solución. En esto se basa la propuesta de Bynse, que pasa por aplicar tres tecnologías que, consideran, cambiarán la agricultura: sensorización, hardware y big data.

Centrados en tomar datos muy veraces del microclima, el objetivo de Bynse es llevar la gestión a nivel de planta, «queremos que casi cada planta o árbol se gestione de forma única», especifica el CEO de la compañía, Gonzalo Martín. Y, por esto mismo, recaudan información sobre las condiciones climáticas o el tipo de suelo, así como si tiene nutrientes o cómo se filtra el agua.

La empresa madrileña han desarrollado una tecnología hardware para la monitorización de cultivos. Bajo el nombre de Bynsebox recoge la información, a través de sensores y la traslada a la nube, la segunda de sus tecnologías propias, que se encarga de la toma de decisiones.

Además, el hardware está conectado a los sensores que miden el microclima y el tipo de suelo. «Intregra, por tanto, todos los sensores que incluiría una estación agrometeorológica como pluviómetro, velocidad y dirección del viento, temperatura y humedad relativa del aire, radiación solar y radiación solar fotosintética», enumera Martín.

Otros factores sensorizados en la planta son la densometría, o lo que es lo mismo,el sensor que mide el grosor y cómo va modificándose el tallo o el fruto; y la humectación de hoja, que es un sensor que imita a una hoja para medir la humedad que se queda por la mañana. «Es muy importante porque es el campo de cultivo de las enfermedades. Es un caldo de cultivo para los hongos», resuelve.

Martín no tiene duda alguna cuando tiene que identificar el elemento más diferencial de su sistema: predecir la producción de los cultivos. Un servicio que están ofreciendo sólo a las grandes empresas. «Les informamos de cuánto van a poder recoger cada día, así, hasta seis semanas». Argumenta que se trata de un valor añadido porque permite saber a los grandes productores, con un grado de precisión muy alto, cuánto van a recoger en un período de tiempo marcado o cuántos contenedores necesitan preparar. «Pueden prever campañas de publicidad para hacer ofertas y que no se estropee el producto», pone por ejemplo.

La otra diferenciación a la que se refiere Martín es la capacidad de aprendizaje, o lo que es lo mismo, los algoritmos de machine learning del sistema. «Por ejemplo, cuando hacemos una predicción de riesgo de una enfermedad, los ingenieros agrónomos de nuestro cliente dan feedback de esas predicciones. En función de los datos obtenidos, la plataforma aprende y personaliza el modelo para ese cliente en concreto y ese microclima».

El sistema lo han trasladado a diferentes ámbitos agrícolas como la producción de aceite en olivares, tomate al aire libre, viñedos, fresas, cebolla y ajo. «En estas últimas estamos consiguiendo ahorros de agua de hasta un 30%», adelanta. En otro tipo de cultivo, como los cítricos, reducen el riesgo de pérdida de cosecha utilizando los químicos en el momento adecuado.

Incluso cuentan con una adaptación especial del hardware para campos de fútbol: «Considerando que el césped es el cultivo más caro del mundo, conseguimos alargar su vida útil del campo, que se ve muy afectado por enfermedades».

Trabajando actualmente con más de 20 tipos de cultivos en el Mediterráneo, entre sus clientes está la empresa química Adama, la productora de aceite de oliva Elaia, la multinacional Grupo San Lucar, la empresa de GPS Topcon Positioning Spain, Hubel Verde, Smart Rural, Grupo Sovena o Eurofresh Vegetales y Frutas, entre otros.